A tus ojos

A Manolo el andaluz
 
A TUS OJOS
 
Que tus ojos tienen duende
niño debes de saber,
y lucecitas que brillan 
como cristales al sol.
 
Que tienes en la mirada
toda la lluvia y el mar
chispitas azules tienes
de llamas en el hogar.
 
Que en tus leños encendidos
la alegría se quedó
y se prendaron las musas
y se prendió el ruiseñor.
 
Que tus ojos tienen alas
niño debes de saber,
y en las alas de tus ojos
yo me quisiera perder…
 
Que tus ojos en los míos
han querido penetrar
a leer mis pensamientos
y luego echar a volar.
 
Tus ojos me han embrujado
a la orillita del mar
¡qué tienen tus ojos niño
que me tienen hechizá!
 
Que tus ojos en los míos
han querido navegar,
marineritos tus ojos
pececillos en la mar.
 
Que tus ojos en los míos
han querido hipnotizar
para llevarme con ellos
a la orillita de la mar.
 
Que tus ojos son cuchillos
que me quieren taladrar,
lo que tu boca se calla
tus ojos me lo dirán.
 
Lo que tu boca se calla
tus ojos me lo dirán,
¡ay qué bien hablan tus ojos
a la orillita de la mar!
 
Que tus ojos te delatan
niño debes de saber
y en las aguas de tus ojos
yo me quisiera perder.
 
Que tus ojos tienen magia
niño debes de saber
que son dos palomas blancas
que están muertitas de sed.
 
Que tus ojos tienen música
niño debes de saber
y que danzan en las noches
en las olas del querer.
 
Tú siempre te estás quejando
de que a ti nadie te quiere,
bien sabes que son mentiras
¡la luna por ti se muere!.
 
Que tus ojos tienen celos
niño debes de saber
me persiguen por las noches
por si tengo otro querer.
 
Tus ojos ríen y lloran
y saben envenenar,
tus ojos son dos cuchillos
que saben también matar.
 
Marineritos tus ojos
que han querido navegar
en las aguas de los míos
a orillitas de la mar.
 
Pececillos son tus ojos
que yo quisiera pescar
y en mi barquito de vela
llevarlos por alta mar.
 
Pececillos son tus ojos,
estrellitas de la mar,
que son como dos luceros
que me quieren alumbrar.
 
En mi barquito de vela
conmigo te llevaré,
surcando los mares, niño,
en las alas del querer.
 
Tus ojos son como olas
que me quieren abrazar,
de las olas de tus ojos
yo me quisiera adueñar.
 
¡Marineritos tus ojos
pececillos en la mar!
tus ojos son dos guardianes
que me quieren encerrar.
 
¡Ay no me encierres mi niño
que me muero desolá!
en la niña de tus ojos
yo quisiera navegar.
 
¡Ay que tristeza más honda
que te tengas que morir,
y me dejes aquí sola
y sin ganas de vivir!
 
¡Ay que tristeza más honda
que te tengas que morir
y no me lleves contigo
al río Guadalquivir!
 
Marineritos tus ojos
que me tienen amargá
en la niña de tus ojos
yo quisiera naufragar.
 
Panecillos son tus ojos
que me quisiera comer
a la orillita del río
y rebosantes de miel.
 
Tus ojos son gusanillos
que se han de transformar
en dos mariposas blancas
como la espuma del mar.
 
Pececillos son tus ojos
que se quieren escapar
de las redes que los míos
le han tendido en alta mar.
 
Tus ojos son dos barquitos
perdidos en alta mar,
¿Adónde irán esos ojos?…
¡Yo los quisiera encontrar!
 
Mi corazón en el tuyo
ha querido penetrar,
para escuchar tus latidos
a la orillita del mar.
 
Mi corazón sin el tuyo
huérfano se quedará.
¡Ay que penita más grande
que te tengas que marchar!
 
En las chispas de tus ojos
yo me quisiera abrasar,
que no hay cosa tan bonita
que el estar enamorá.
 
Al Cristo del Gran Poder
le he prometido una cosa,
que si tus ojos me miran
le llevo un ramo de rosas.
 
¡Ay virgen de la Macarena!
¡Ay Cristo del Gran Poder!
¡Ay lo que estoy sufriendo
por culpita de un querer!
 
A tus ojos niño mío
los llevan en procesión,
¡Ay que tendrán esos ojos
son como una bendición!
 
¡Ay quien fuera panadero
para amasar ese pan
que te comes niño mío
a la hora de almorzar!
 
¡Ay quien fuera pescador
para salir a pescar
esos ojitos tan negros
perdidos en alta mar!
 
Tu nombre escribí en la arena
a la orillita de la mar.
¡Ay que penita más honda
que se tenga que borrar!
 
Tus ojos se han escapado
para posarse en los míos.
¡Ay no te poses mi niño
que luego estarás perdido!